Gastronomía Rafael de Rojas
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Las 12 tienducas más sabrosas de Cantabria

Ultramarinos, colonial, colmado, abacería, mantequería, delicatessen, tienda gourmet… Las tienducas cántabras de alimentación, que tienen de todo y bien escogido han ido evolucionando en nombres y aspecto. Llegaron a ser tanto una seña de identidad de la región que sus dependientes con iniciativa las exportaron por el mundo, de Argentina a Jerez o Cádiz. Seleccionamos las más auténticas de Cantabria, con sabor añejo o evolucionadas, pero siempre puerta de acceso a los productos más artesanales y exigentes.

Vuela a Santander desde 4.500 Avios por trayecto.

  1. 1 Diferente / Santander

    De la fundacional tienda de ultramarinos que abrió Lázaro del Cerro en 1940, sus herederas (Pilar y Virginia) han conservado la cuidada selección de producto: anchoas del cantábrico, quesos de la tierruca, cervezas artesanas, carnes del valle del Esla y de Ávila… Una lista interminable la de este clásico con dos sedes (la antigua, en la calle Vargas, y la más grande, en El Sardinero) que lleva funcionando en forma de autoservicio desde 1961. No hay que perderse la enoteca, las carnes asadas y guisadas por el chef residente y el fulgor anaranjado de su exquisito pastel de cabracho.

  2. 2 Mantequerías Frankfort / Santander

    Hileras de botellas disciplinadamente alineadas y tarros de melocotones en almíbar o menestra de verduras: el escaparate de esta antigua tienda de “ultramarinos finos”, con los rótulos originales de 1955 pintados sobre el cristal, es ya una experiencia estética en extinción. En este local de la calle Rualasal no hay concesiones a nada que no sea el producto: conservas, charcutería y galletas inglesas expedidas por la familia Peña, expertos de tercera generación. 

  3. 3 Prisa / Santander

    Un mostrador con aire de tienda de barrio, con un escaparate acogedor y precios ajustados en plena Plaza de las Cervezas. Los jamones y lomos extremeños que cuelgan por la tienda, la miel de alta montaña y la selección de quesos y cecinas desmienten su nombre: requieren elegir despacio y sabiamente para dejarse aconsejar. En Prisa son también, cómo no, expertos en anchoas del cantábrico.

    La abacería Prisa en Santander en plena Plaza de las Cervezas
  4. 4 Anchoas Doña Tomasa

    Actualiza el espíritu de un antiguo ultramarinos con una decoración vegetal, con expositores de madera, cestas y distintos rincones con encanto que la convierten en la tienda más instagrameable de la ciudad. En este colmado del Paseo Menéndez Pelayo todo está tan milimétricamente colocado en bodegones que pareciera que los tarros están elegidos por su estética. Su fuerte es la selección de anchoas del cantábrico y sobaos pasiegos.

    Anchos Doña Tomasa, en el Paseo Menéndez Pelayo de Santander, cuenta con una fuerte selección de anchoas del cantábrico y sobaos pasiegos.
  5. 5 Mantequerías Cántabras

    Esta casa fundada en 1850 está especializada en vinos (cuenta con su propio distribuidor, Tablanca) y su tienda principal se ubica en la calle Hernán Cortés. Es el lugar del que salir con los muy artesanos sobaos de La Zapita, unos almendrados María Luisa o unas anchoas de Angelachu, una compra cantabrísima tras la cual es imposible no volver a casa terminando todas las palabras en “uco”.

    Mantequerías Cántabras fue fundada en 1850 y está especializada en vinos (cuenta con su propio distribuidor, Tablanca) y su tienda principal se ubica en la calle Hernán Cortés
  6. 6 La Ermita

    La historia de La Ermita comienza en los años 60 en San Pedro de Rudagüera, donde el matrimonio Salmón García regentaba un ultramarinos en los bajos de la casona familiar. Sus tres hijos expandieron el negocio con, entre otras iniciativas, la hostería La Ermita 1826, un restaurante y hotel de referencia en su pueblo, y esta tienda de la calle Jesús de Monasterio. En un escenario de empaque, con fachada de piedra y maderas nobles, ofrecen, además de delicatessen cántabras variadas, sus propias elaboraciones artesanales de cocido montañés, olla ferroviaria, croquetas, quesada y hasta un batido de yogur natural que se sirve en máquina expendedora.

  7. 7 A puñaos

    El viaje de ida y vuelta de los antiguos ultramarinos lo encarna en Santander A puñaos, en la calle Magallanes, que recupera la venta a granel de todo tipo de productos, de especias y legumbres a vinagre o frutas deshidratadas. En su fotogénica tienda se exhiben multicoloridos sacos de arroz, tarros llenos de pasta y olorosas urnas de especias individuales o mezcladas en las que dan ganas de meter las manos.

    A Puñaos, en la calle Magallanes de Santander, antiguo ultramarinos que aún hace venta a granel
  8. 8 El Colmado

    En esta tienda de la Avenida Camilo Alonso Vega se da una vuelta de tuerca actualísima al concepto de colmado: todos los productos que se venden son ecológicos y, en su mayoría, de kilómetro cero, y se despachan a granel para generar la menor cantidad posible de residuos. Ética y estética se funden en un negocio que presume de mantener una relación cercana con sus clientes y que está decorado con sencillez, materiales naturales y guiños a los antiguos ultramarinos, como el sufrido mostrador restaurado o el peso, una pieza de anticuario.

    El Colmado, la Avenida Camilo Alonso Vega se da una vuelta de tuerca actualísima al concepto de colmado
  9. 9 Aliñarte

    El lugar ideal para comprar las primeras trufas y acompañarlas de unos huevos ecológicos cántabros, descubrir un espumoso gallego, pedir solomillo del Esla o llevarse a casa un queso de Treviso como una rueda de moto. Un lujo en el corazón de Torrelavega (en la calle Jose María de Pereda) en el que las estanterías de madera con una gran variedad de vinos, los sacos de legumbres y los embutidos colgados sobre una pared de azulejos te hacen sentir un poco como en casa (de tu abuela).

  10. 10 Abacería de la Sal / Cabezón de la Sal

    Híbrido entre restaurante y colmado, conserva en la Plaza del Ángel de la Bodega el aire y el espíritu de una antigua abacería, donde todo lo que está en la carta también se puede comprar para llevar. Laterío, quesos, anchoas y embutidos de primer orden en un ambiente de piedra tosca y estanterías de tienda hasta arriba de botellas de vino, aceite y conservas exquisitamente seleccionadas.

    La Abacería de la Sal, en Cabezón de la Sal, conserva en la Plaza del Ángel de la Bodega el aire y el espíritu de una antigua abacería, donde todo lo que está en la carta también se puede comprar para llevar.
  11. 11 La Tienduca / Astillero

    La Tienduca hace de una de las señas de identidad de las antiguas abacerías su carta de presentación: grandes bacaladas secándose en un gancho reciben al cliente en este colmado portugués que es también bar y restaurante. Un buen lugar para hacerse con conservas lusas y cántabras y comparar anchoas y sardinas, vinho verde y Rioja; pero también para probar diferentes cortes de bacalao, embutidos y confituras. Además, cuenta con una aireada terraza en plena Plaza del Mercado en la que probarlo todo antes de decidirse.

    La Tienduca hace de una de las señas de identidad de las antiguas abacerías su carta de presentación: grandes bacaladas secándose en un gancho reciben al cliente en este colmado portugués que es también bar y restaurante.
  12. 12 La Tienda de Pedro García en Solares

    Para vivir la experiencia de un auténtico colmado de principios del siglo XX hay que reservar en este restaurante. La Tienduca que regentaba Pedro García en Solares en la calle Calvo Sotelo desde 1926 cerró a su muerte en 1971 y así, tal como se había mantenido durante décadas, se la encontraron sus actuales propietarios, que han conservado todo. Para acceder al pequeño comedor interior hay que pasar a la trastienda, tras el mostrador original de madera y mármol y junto a un peso de los antiguos, embutidos suspendidos y unas estanterías azul marino cargadas de conservas, vinos y sabor añejo.