Comunidad Iberia Plus David López
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Toni Acosta vuelve a los escenarios de Madrid con “Anfitrión”

Llegó de Canarias a Madrid con 24 años para ser artista y hoy, a sus casi 50, no sólo lo es: además, ha triunfado. Paradójicamente lo ha hecho explotando de éxito en este último año, cuando todo parecía parado. Toni Acosta (Tenerife, 1972) encadena cine –estrenó en primavera “Poliamor para principiantes” y la entrevistamos mientras rueda “Todos lo hacen”– con televisión, radio y, ahora, teatro. El 7 de julio estrena “Anfitrión” en el Teatro de La Latina, en Madrid, una comedia clásica adaptada, estrenada el año pasado en el festival de Mérida, de la que –promete– saldremos habiéndonos reído y haciéndonos muchas preguntas.

En “Anfitrión” actúan, recitan y bailan… Tú interpretas a tres personajes. Véndenos la obra.

Es una comedia y tiene un reparto muy apetecible para el espectador. Además habla en clave de comedia de dioses y mortales. Hablamos de lo que uno muestra y deja de mostrar en redes sociales. Con la obra te haces preguntas sobre quién somos realmente: quiénes quieren los demás que seamos o quiénes queremos ser.

Es sorprendente que una obra con 23 siglos, de Plauto, que adaptó e hizo éxito Moliere cuando no existía ni el telégrafo, permita hablar de las redes sociales. ¿No hemos cambiado tanto como seres humanos?

El ser humano se sigue haciendo las mismas preguntas. Cambian las formas. Pero los problemas amorosos y familiares y las crisis de identidad siguen siendo los mismos.  

¿Tú qué pregunta existencial te haces más?

Qué quiero ser de mayor. Aún no lo he decidido, pero he pensado que me quiero esconder más, que quiero estar menos expuesta. Me encanta mi trabajo y compartirlo con el público, pero luego me doy cuenta de que cada vez protejo más mi vida. De mayor me gustaría tener más intimidad.

¿El teatro te da esa mayor intimidad?

El teatro da el calor de verdad, el calor bueno del público. Lo que sucede una noche es único de ti para ese espectador y de ese espectador viéndote a ti. Y para mí eso es magia.

“Anfitrión” es una comedia. ¿Cómo se ven desde el escenario las sonrisas de un patio de butacas con mascarilla?

¡Lo peor es que ya nos hemos acostumbrado! Al principio era extrañísimo, porque las sonrisas van como amortiguadas, pero luego los aplausos que recibimos compensan todo. El público está agradecidísimo de que hagamos teatro y salgamos de gira. Y nosotros también les agradecemos desde el escenario que vengan a vernos.

El teatro hoy, y más aún la comedia, no es sólo cultura: es medicina, es terapia… 

Es una vía de escape realmente necesaria. Y se nota. Por eso nos consideramos tan afortunados de poder hacer una función. Somos, de alguna manera, medicina para el alma. 

Dices que estudias mucho el humor. ¿Eso cómo se hace?

Me gusta ver cómo evoluciona el humor históricamente. Y también saber qué les hace gracia a mis hijos, por dónde respiran ellos. Porque el humor, como dice Buenafuente, es una cosa muy seria.

¿Cuál dirías que es tu ingrediente secreto para hacerlo?

Creo que dejarme llevar. Soy muy metódica y disciplinada, pero cuando se trata de improvisar me dejo llevar. Mi fuerte es ése. Cuando encuentro algo que me hace gracia tiro del hilo. Sé que si llego a ponerme en ridículo yo, a reírme de mi misma, llegaré a la gente. Y soy muy profesional en no tomarme en serio.

Tú llegaste a Madrid con 24 años y triunfas ya con la cabeza amueblada. ¿Cómo se ven el éxito y la fama así conseguidos?

He ido tan poquito a poquito que nunca me ha dado un golpe de fama a la cabeza. Sigo haciendo pruebas y pensando cuál será el próximo trabajo… Quiero pensar que la fama es un elemento más de mi vida, que es bonito, pero no me descoloca. Además, fui madre con 32 años, que eso sí que te coloca y hace que la fama te la sople bastante. 

¿Qué proyecto te gustaría que te ofrecieran ahora o en que te gustaría embarcarte?

Tengo en la cartera una función de teatro, un drama para dos personajes, que me apetece mucho. Pero para enfrentarse a un drama en teatro, pasando por todas las emociones, hace falta estar emocionalmente fuerte... Creo que ese podría ser mi próximo reto.

¿Cuál es para ti el verano que más recuerdas o que es la definición perfecta de verano?

Uy, yo tengo veranos muy bonitos... Para mí ahora mismo la definición de verano es la playa del Médano en Tenerife y mi familia. Me gusta volver a mi tierra, soltar el móvil y conectar con toda mi familia, tirarme en la playa y ver atardecer allí tomando un chocolate caliente mientras se queda la arena fría.