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Puerto Rico: la ruta de la salsa

Con un ritmo que engancha a forasteros y locales y una nueva fiebre mundial por aprender a bailar, las caderas se mueven en Puerto Rico siete noches por semana.

San Juan de Puerto Rico es conocido mundial­mente como “la capital de la salsa”. Sus calles han sido cuna de los principales exponentes de este ritmo a nivel mundial. El Gran Combo, la Sonora Ponceña, Tito Puente o India tienen en común el ADN isleño. Sin embargo, hasta hace una década y debido al avance de la música urba­na y el reggaeton, también incubado en la isla, las nuevas generaciones habían experimentado una desconexión con la salsa.
Ahora ha vuelto por sus fueros gracias a espacios como Piso Viejo, una de las etapas de La ruta de la salsa, un circuito por los negocios a los que acude quien busca desde una noche de baile en condiciones a tomar una clase profesional.

La calle Loíza

Pocos minutos antes de las 10 de la noche, en la calle Loíza del histó­rico barrio de Santurce en San Juan, comienza la jornada nocturna. Lugareños y turis­tas se tropiezan al abrirse camino por las viejas aceras, reformadas por el esfuerzo de empresarios y artistas jóvenes que han convertido la zona en el nuevo distrito de moda.

Calle Loíza, en el barrio de Santurce en San Juan

Los jueves, Piso Viejo

Al abrirse, la puerta del negocio del número 1917 deja escapar la música de Frankie Ruiz, “El papá de la salsa”. La suya es una de esas voces que dominó la radio en la época de oro de la salsa romántica, los años 80 y 90. Los acordes del clásico Tú me vuelves loco han invadido cada rincón de Piso Viejo, que comenzó como un bar de tapas y se ha converti­do en un templo salsero que encuentra su clímax las noches de los jueves. Decenas de bailarines incipientes llegan al lugar para aprender o practi­car.

Piso Viejo, el lugar perfecto para los jueves

Y los miércoles, los viernes y domingos

Con opciones como El Balcón del Zumba­dor, en el vecindario de Cantera, y El Boricua, en plena zona universitaria, los miércoles son noche de salsa. En el Viejo San Juan, Latin Roots ani­ma los viernes y, en el vecino Nuyorican Café, el mismísimo Mick Jagger se marcó unos pasos de baile tras el concierto de los Rolling Stones en la isla en 2006. La jornada salsera comienza el domingo en la Taberna Los Vázquez, en la popu­lar Placita de Santurce. Allí, en medio del mercado rodeado de restaurantes, la taberna sirve de escenario a orquestas de salsa que tocan en directo, desde temprano en la tarde hasta caer la noche.

Latin Roots, en el Viejo San Juan, es el elegido cada viernes

Se aprende los lunes

El lunes es para los novatos. Al filo de las 8 de la tarde, el vestíbulo del Coliseo de Puerto Rico se inunda de cientos de personas que llegan a tomar las clases de salsa Cambio en Clave, lide­radas por Rafael Cancel. Es una estampa surreal: 200 personas se mueven de un lado a otro de la pista siguiendo los comandos del instructor.

Más allá de la ruta

Una ruta de la salsa en Puerto Rico no estaría completa sin incluir el sur. A 65 km de San Juan, Ponce, un pueblo costero bautizado como “La ciudad señorial”, guarda verdaderas joyas de la historia sal­sera. Héctor Lavoe, responsable de éxitos como El cantante o Aguanilé, nació en la localidad. Son también hijos de Ponce otras figuras legendarias del género como Cheo Feliciano, Quique Lucca, Pete “El Conde” Rodríguez o Ismael Quintana. Por eso, el ayuntamiento y el gobierno han ideado una ruta local que lleva al visi­tante al Monumento de Héctor Lavoe, las tumbas del propio Lavoe y de Feliciano, y el Museo de la Música Puertorriqueña. Para completar la visita, no pueden faltar paradas en La Casa de la Rumba, en el barrio Calzada, La Piña del Swing, en el sector La Guancha, y el legendario Sara­banda, en el barrio de San Antón.

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